Ir al contenido

Deer Valley Resort

Deer Valley: Donde el invierno se hizo nuestro hogar

Si Disneyland fue la celebración mágica, Deer Valley Resort fue el lugar donde forjamos nuestro carácter como pareja. No fue solo un viaje; fueron dos temporadas intensas de invierno (2018-2019 y 2019-2020) que se convirtieron en un capítulo fundamental de nuestras vidas.

Fueron meses de trabajo duro, soportando el frío extremo mientras trabajábamos afuera en los conveyors, entre el ajetreo del ski rental y el calor de la cocina donde Flor dejaba todo su esfuerzo. Pero cada gota de sudor (y cada temblor de frío) valía la pena cuando llegaban los días libres. Ahí, rodeados de una mezcla increíble de amigos de diferentes nacionalidades y nuestra gente querida de Tucumán, descubrimos una pasión que nos unió para siempre: el esquí. Pasamos de cero a amar la montaña, convirtiendo esas pistas en nuestro patio de juegos.

Vivimos momentos de película, literalmente, al conocer Salt Lake City donde se grabó High School Musical, y sentimos la emoción del festival Sundance, cruzándonos con estrellas como Anne Hathaway. Pasamos Navidades blancas de verdad, y celebramos pequeños lujos fruto de nuestro trabajo, como comprarnos la PlayStation y esos teléfonos nuevos que capturaron tantos recuerdos.

Pero la prueba más grande llegó al final. Cuando el mundo se detuvo por la pandemia, quedamos varados lejos de casa. Fue en ese momento de incertidumbre donde Deer Valley demostró ser más que un empleador, brindándonos un techo gratuito hasta mayo de 2020. Esos meses extraños y difíciles terminaron de consolidar lo que somos. Deer Valley no fue solo un trabajo de temporada; fue un viaje precioso, una escuela de vida y el lugar donde aprendimos que, incluso en las tormentas más inesperadas, juntos somos invencibles.

DisneyLand
Un sueño hecho realidad